martes, 22 de noviembre de 2016

Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo

                Recientemente galardonada con el Premio Planeta 2016 por su obra Todo esto te daré, la escritora española Dolores Redondo tiene como su obra más conocida la Trilogía del Baztán, de la que trata esta reseña, y que se compone de las siguientes novelas:
                El guardián invisible
                Legado en los huesos
                Ofrenda a la tormenta
                Hay que empezar diciendo que el Baztán es una comarca de Navarra, situada al norte de Pamplona, y por la que pasa el río del mismo nombre, en otros lugares conocido como río Bidasoa. Y no es casualidad que el nombre del río y la comarca dé nombre a la trilogía, ya que, junto con Pamplona, es el lugar donde tiene lugar la historia, y además está tratado de tal forma que puede llegar a considerarse como un personaje más de la novela. Dicho esto, la ambientación de esa zona donde transcurre la acción está descrita con abundancia de detalles, que quizás llegan a ser excesivos en determinados momentos, pero que contribuyen a crear una atmósfera que hace fácil la inmersión del lector en el paisaje.
                Es una novela policiaca. Si bien cada una de las tres novelas trata sobre un caso distinto, hay un hilo común en toda la trilogía. No sólo un hilo temporal, sino también argumental. Para ver la historia en su conjunto y poder valorarla, hay que leer la trilogía completa.
                En cuanto a cómo está escrita, encontramos a un narrador omnisciente, que generalmente sigue los pasos de la protagonista, la inspectora de la Policía Foral de Navarra Amaia Salazar. La historia comienza cuando la protagonista se tiene que desplazar a su población natal, Elizondo, a investigar unos extraños crímenes.
Los personajes están bien construidos y diferenciados, y es especialmente complejo el personaje de la protagonista. Sin embargo, no están exentos de caer en determinados clichés, de los cuales no se escapa ni la susodicha protagonista, pero no es un caso tan alarmante como para considerarlo especialmente grave.
La trama es intrincada, y veo detrás de ella un trabajo técnico impecable. La acción, el misterio y las incógnitas que acompañan a cada novela de este tipo, aquí las encontramos perfectamente dosificadas. Conforme avanza la historia, van apareciendo enigmas, se van resolviendo y, lo que es más importante desde mi punto de vista: no se resuelven por casualidad o mediante deus ex machina (y, si hay alguna casualidad, pasa desapercibida, o se puede perdonar). Lo único llevado al extremo es la habilidad de la inspectora para resolver enigmas, que en ocasiones parece tener el don de la clarividencia, mientras que en otras, el lector ya sabe lo que ha pasado mientras que la protagonista no parece haberse dado cuenta.
Los diálogos, sin embargo, me han producido una sensación agridulce: en unos momentos son brillantes, y en otros, el interlocutor parece un orador dando un discurso detrás de un púlpito. Esto último sucede, generalmente, cuando se exponen explicaciones de temas técnicos.
En cuanto a los temas tratados en las novelas, aquí destaco dos (que bien podrían ser historias paralelas dentro de la historia principal, por cómo están tratados): la maternidad y la superstición. Éste último me parece el más interesante de esta trilogía, y es que, aunque siempre se puede encontrar alguna novela policiaca con cierto ingrediente místico, en este caso la mitología rural se encuentra enquistada dentro de la historia principal formando un todo uniforme. Ése es para mí el aspecto más destacable y original de esta trilogía.
Como resumen, diré que merece la pena. Toda la trilogía completa son alrededor de 1600 páginas, pero en mi caso, no se me ha hecho pesada. Tiene buen ritmo, está bien escrita, mantiene el suspense, el ambiente está bien reflejado y los personajes están decentemente caracterizados. Y la historia me ha parecido interesante.

Todo indica que la autora no guardará al personaje de Amaia Salazar en un cajón, sino que volverá a ver la luz. Aparte de eso, la película está a punto de estrenarse. No espero gran cosa, porque tras haber leído la historia, sería una sorpresa encontrar que es más rica en detalles que la novela. Pero son dos formas distintas de arte, y yo siempre he tenido preferencia por la que me aporta una experiencia más completa, que es… la Literatura.

2 comentarios:

  1. Con todo mi respeto a la escritora, su trabajo, que lo tiene, no se traduce en una historia ágil, e interesante. Sobran clichés, descripciones sobrecargadas, adjetivos. Parece más interesada en mostrar un catálogo de figuras literarias y documentación que de contar una historia que arrastre al lector. En contadas ocasiones te metes en la trama.

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  2. Acabo de terminar la trilogía y, a pesar de que me ha gustado mucho y de que considero que la autora escribe muy bien, creo humildemente que le sobran unas cuantas descripciones.
    Quizá tenga esa sensación por haber leído los tres libros seguidos, no lo sé, pero he acabado un poco hasta el moño de leer una y otra vez (muy bien escrito, eso sí) cómo son las calles de Elizondo, cómo es el río Baztan y el bosque y la lluvia y...

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