Mostrando entradas con la etiqueta Fantástica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fantástica. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de julio de 2017

American Gods, de Neil Gaiman

                American Gods, publicada en 2001, es la cuarta novela del escritor británico Neil Gaiman. Fue galardonada con varios prestigiosos premios de fantasía/ciencia-ficción, entre ellos el Bram Stoker, Hugo y Nébula.
                El argumento principal gira en torno a lo que sucedería si los dioses antiguos y los modernos fueran seres de carne y hueso que habitan en este mundo, y que necesitan ser venerados para sobrevivir.
                El protagonista, un convicto (ex-convicto casi desde el principio de la novela) llamado Sombra, es a quien sigue el autor en tercera persona a lo largo de la novela. Como personaje, me ha parecido mediocre, debido a su pasividad y falta de empatía. No es quien hace avanzar la novela, sino que el entorno lo va arrastrando y él se va dejando llevar. Apenas toma decisiones, y cuando lo hace, parecen arbitrarias. El resto de personajes, sin embargo, son bastante originales. Dioses de la mitología nórdica, egipcia, seres mitológicos... su presentación me ha resultado, como digo, muy original.
                La trama es bastante caótica. La historia principal es lineal, pero existen numerosos interludios, pequeñas historias que se desarrollan al margen de la historia principal. Sin previo aviso, el foco de atención pasa a otros personajes, o a otro tiempo, o a otro lugar. Esos saltos inesperados hacían que me perdiera, no sólo por el hecho de lo que iba leyendo no pareciera tener relación con lo que acababa de leer, sino también porque no se sabe a qué personaje se está refiriendo lo que se lee, hasta que no se avanza más. Y eso resulta bastante confuso. Y sucede a menudo. En mi opinión, es el peor aspecto de esta novela.
                El ritmo es pausado, aunque no deja de avanzar lentamente. En contra de lo que sucede en la mayoría de las novelas, y como ya he comentado, no es el personaje principal el que va haciendo avanzar la historia con sus acciones y decisiones, sino que la historia es la que arrastra al protagonista y éste se deja llevar. Eso no quiere decir que sea un punto negativo o que no se pueda contar una historia de esa forma, pero en este caso, esa pasividad del protagonista, añadida a una personalidad bastante plana, hace difícil para el lector empatizar con él y meterse de lleno en la historia.
                El punto destacable de esta novela, sin duda, es el ambiente. La historia es un viaje por las zonas rurales de Estados Unidos. El autor recrea con pericia la forma de vida en las pequeñas poblaciones del país, y ahí es donde el lector “ve” lo que ven los personajes. El viaje de Sombra por esas zonas es, sin duda, lo que hace que esta novela tenga algún valor para mí.
                Otro punto destacable es la cantidad de metáforas, así como referencias mitológicas. Seguro que muchos detalles los he pasado por alto, debido a mi desconocimiento en la materia, ya que son muy específicos, aunque se intuyen. Da pie al lector a buscar más información sobre determinados personajes para comprender por qué son como son.
                En resumen: es una obra amena, pero que en algunos momentos puede resultar confusa y difícil de seguir. No tiene una historia espectacular ni unos personajes extraordinariamente elaborados, pero a cambio ofrece un paseo por unos ambientes muy bien definidos. Además, la idea de fondo, la que hace que esta obra sea fantasía/ciencia-ficción, es muy original. Agradable para pasar el rato, pero no esperéis demasiado.

                Sé que actualmente se está emitiendo la serie de TV, aunque aún no la he visto. Creo que la historia puede ser interesante para la televisión, y seguro cuenta con la ventaja de que la confusión que crea la trama, en ese medio no estará. La veré para comprobarlo...

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El hombre invisible, de H. G. Wells

            Siguiendo con el ciclo de literatura fantástica y de ciencia ficción, en este caso toca la obra de Herbert George Wells, El hombre invisible, publicada en 1897. No es la obra más conocida del autor actualmente, ya que La guerra de los mundos y La máquina del tiempo son tal vez obras más representativas del género en que se especializó este autor. Sin embargo, el hombre invisible es otro de los personajes que han ido integrándose dentro de la cultura popular (¿quién no ha pensado alguna vez lo que haría si fuera invisible?), pero la historia original, la escrita por el propio autor, al igual que sucede con otros personajes como anteriormente comenté con Dracula y Frankenstein, esa historia original no es tan conocida.

            La historia comienza con un extraño personaje que se instala en un pequeño pueblo, en una posada. La extravagancia del personaje unida a la curiosidad de los lugareños, desencadena el núcleo de esta historia, de la que no voy a contar más.

            Escrita en tercera persona, la narración explica los hechos que suceden alrededor de ese extraño personaje, cuyo secreto se desvelará más avanzada la novela. En este caso ocurre algo parecido a lo que pasaba en El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, que parte del misterio que el autor se devanó los sesos para intentar crear, queda nublado por el conocimiento más o menos exacto de la historia conforme han ido pasando los años. Está claro que las circunstancias extrañas que suceden al principio de la obra y la extravagancia del extranjero no se debe más que a que el hombre es invisible, y eso lo sabe todo el mundo. Pero ello no quita mérito a la narración.

            Los personajes no son muchos, y no están muy desarrollados. Al ser una obra relativamente corta (200 páginas aproximadamente), no da tiempo a profundizar demasiado, salvo en el protagonista. Su carácter es el núcleo de la historia, y su pasado, la justificación de la misma.

            Al igual que en muchas otras historias, en ésta se ve claramente la dicotomía ciencia-moral, y no soy capaz de saber si detrás de todo eso hay también una connotación religiosa, ya que no he tenido tiempo de investigar. Aparte de ese tema principal, también hay un análisis sociológico no muy desarrollado, pero interesante.
           
            La trama es lineal, con una pausa destacable, pero avanza constante desde el principio hasta el fin de la historia.

            Personalmente, me ha sabido a poco. Toda la historia está muy bien explicada y justificada, pero me queda ese gusanillo especulativo sobre lo que puede llegar a dar de sí la idea. La novela está encajada en un tiempo y unas circunstancias concretas, pero creo que con esa misma base se podrían hacer miles de historias distintas. De hecho, creo que el autor explotó poco la idea, podía haber hecho una novela de más de 500 páginas sin que hubiera llegado a ser aburrida ni repetitiva. En todo caso, aun quedándome con ganas de más, la lectura me ha gustado.

            En el aspecto científico, me ha parecido muy bien documentado y justificado (aun con los errores que contiene), ya que resulta muy verosímil.

            Hay varias películas de esta novela, y de muchas otras obras del mismo autor. En este caso concreto, la vi hace bastante tiempo y no recuerdo si seguía bien la historia de la novela o no, pero yo siempre preferiré las letras…

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Drácula, de Bram Stoker

            El irlandés Bram Stoker ha pasado a la historia como uno de los referentes de la novela gótica de fantasía con su obra Drácula, publicada en 1897.

            Aunque algunos creen que es la primera novela donde aparece la figura del vampiro, no es así, ya que existen referencias anteriores. Sin embargo, Bram Stoker reunió las cualidades de la criatura y las perfiló, quedando la imagen del vampiro muy parecida a la que impera en la actualidad. Hablando de la actualidad, el vampiro se ha convertido en una figura importante dentro de la cultura mundial. El arte le ha dedicado una especial atención, y existen dentro de la literatura, la pintura, el cine… hay pocos lugares del mundo donde el mito del vampiro no esté arraigado.

            Volviendo al tema principal, Drácula es una novela epistolar, es decir, escrita en forma de cartas, anotaciones en diario, transcripciones de conversaciones, etc. Hay varios personajes principales que son los encargados de mostrar la historia a través de sus vivencias.

            La trama sigue una evolución continua, en la que conforme avanza el tiempo, los personajes acaban cruzando sus historias, llegando a un final en el que cualquiera de ellos podría relatarlo, pues sus historias acaban fundiéndose en una sola.

            El tema de la novela es a gusto del lector. Hay tantas interpretaciones posibles que no se me ocurre ninguna que brille más que las otras. Mi recomendación es sólo dejarse llevar por las páginas, contemplando los decorados, los personajes y la historia. No desvelo nada desconocido al decir que el ambiente es tétrico y oscuro, pues es en la noche cuando el vampiro dispone de plenos poderes. En cuanto a esto último, voy a dar sólo un detalle que no desvela nada importante de la historia, pero que me llamó la atención: Drácula puede moverse de día, tal como aparece en cierta escena, aunque de día no parece poder usar sus poderes. Este hecho me chocó al leerlo, pues difiere de la imagen actual de los vampiros, donde al darles la luz del Sol son reducidos a cenizas en la mayoría de los casos. Y este punto lleva a otro que es la base para mi recomendación de su lectura: la novela es mucho más rica en detalles que cualquier película que se haya hecho sobre la misma. De hecho, la versión de Coppola creo que es la que más se adapta, pero después de leer la novela, la película me parece cutre, y, sobre todo, se ha cargado una parte muy importante de la personalidad del vampiro, y no digo más.

            Los personajes son fácilmente distinguibles, muy humanos y con los pies en la tierra. Muy bien descritos, es fácil hacerse una idea de su fisonomía y sus motivaciones, y también es fácil sufrir con ellos las penurias que padecen durante la historia.

            En cuanto al que da nombre a la novela, Drácula, el autor se inspiró en un personaje histórico real, Vlad Tepes, un príncipe de Valaquia cuya historia nos da a conocer el mismo vampiro. También los lugares descritos son lugares reales.

            Mención especial para el ambiente. El comienzo por tierras de Europa del Este me parece soberbio, pero tampoco queda atrás la descripción de Londres y los demás lugares de Europa de esa época, así como la forma de vida de la gente de entonces.

            No exagero al decir que Drácula es una de las novelas que más me han gustado a lo largo de mi experiencia como lector. Tiene una buena historia, buenos personajes, intriga, acción, romance (aunque no como los jóvenes de ahora se lo imaginan, gracias a la serie de Crepúsculo).
           
            Imprescindible leerla, no es suficiente con haber oído algo sobre de qué va o con haber visto una deformación de la historia en una película.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Danza de dragones (Canción de hielo y fuego 5), de George R. R. Martin

                Hacer una reseña de Danza de dragones sin comentar también el resto de la saga Canción de hielo y fuego es un poco absurdo, así que esta reseña se refiere a toda la historia publicada hasta el momento (5 partes), a falta de dos partes más para la conclusión de la saga.
                El autor norteamericano George R. R. Martin ha basado su obra en la literatura fantástica y de ciencia-ficción. Cuenta en su haber con numerosos premios como el Locus, Nébula y Hugo por toda su obra.
                La saga comenzó en 1996 con la publicación de Juego de tronos, que no llegó en español hasta el 2002. También han sido publicadas, de forma paralela a la saga, algunas historias, precuelas que ocurren en el mismo mundo.
                La historia tiene lugar en un mundo ficticio, medieval, dividido en varios reinos con sus respectivos señores, caballeros, torneos y demás ingredientes típicos de la antigua novela de caballerías como la que hizo perder la cabeza a Alonso Quijano. Sin embargo, ese mundo cuenta con alguna particularidad: las estaciones suelen durar varios años, y en el momento en que comienza la historia, todo parece indicar que se acerca el invierno, y una amenaza empieza a extenderse desde el norte, donde un gigantesco muro aísla a los reinos sureños de esa amenaza que tantos estragos causó en el pasado.
                El ambiente está recreado con un despliegue de detalles que hacen fácil sumergirse en ese mundo de castillos, bosques, mares tormentosos, desiertos y tierras heladas. Las abundantes descripciones logran poner ante el lector el paisaje donde se desenvuelve la historia. En cuanto a la historia, transcurre de forma lineal, aunque con algunas alusiones a hechos sucedidos en el pasado. Cada capítulo está dedicado a un personaje y la historia se verá desde su punto de vista. Después, la historia avanzará en el siguiente capítulo desde el punto de vista de otro personaje, y así sucesivamente. Es una obra con numerosos protagonistas, lo cual es imprescindible dada la cantidad de situaciones y la extensión de la historia. No es una novela para encariñarse con ningún personaje, pues no hay buenos ni malos. Cada personaje tiene sus particularidades y están muy bien definidos y diferenciados. Cada uno será capaz de actos heroicos y también de actos repulsivos, y ése es uno de los puntos más fuertes de esta novela: la no existencia del héroe bueno y guapo que persigue fines honorables y vence cualquier tipo de adversidad. El que espere encontrar eso en Canción de hielo y fuego, lo lleva claro.
                El autor, que también ha ejercido de guionista, sabe bien cómo contar la historia, y tengo que reconocer que a mí me ha cautivado, razón por la cual, al empezar con Juego de tronos, tuve que seguir con Choque de reyes, Tormenta de espadas y Festín de cuervos. Pese a la gran extensión de cada parte (más de 800 páginas cada uno de los cuatro), no me duraron ni un mes, y tuve que esperar más de un año a que apareciera en el mercado Danza de dragones, que acabo de terminar y me temo que tendré que esperar varios años más hasta ver en mis manos los dos que aún faltan. La historia engancha, porque el ritmo es frenético, hay giros argumentales a cada paso de los que hacen al lector levantar la vista del libro y gritar: ¿Por qué? ¿Por qué?
                La historia es muy compleja, y como no es mi intención dar detalles, sino sólo decir de qué trata, se podría decir que comienza con las disputas entre los distintos reinos en la lucha por el poder. Los ingredientes usados son la traición, las conspiraciones, la corrupción, la violencia (respecto a este punto, el autor no ha escatimado detalles grotescos, por lo que no la recomiendo a gente sensible), sexo y cualquier tipo de depravación está presente a lo largo de la historia. El realismo de cada escena, sea de lo que sea, es apabullante, ya sea una guerra, un torneo, una negociación o una escena de cama.
                Ahora toca la parte a lo que, personalmente, menos me ha gustado de la obra. ¡Ojo! Que sea lo que menos me ha gustado no quiere decir que sea malo o que esté mal hecho, sino que simplemente no me ha gustado tanto como lo demás:
                Al principio, la cantidad de personajes, señoríos y parentescos me resultó abrumador. Si bien es cierto que conforme va avanzando la obra, se acaba familiarizándose con ellos, antes es fácil perderse, pese a que al final del libro aparece un detalle de las dinastías y el árbol genealógico de cada una.
                Otra cosa más: al comenzar, hay elementos fantásticos y sobrenaturales, pero son mínimos. Eso dota a la obra de un gran realismo, es fácil creerse ese mundo en que sólo unos pequeños detalles lo hacen distinto al mundo real. Sin embargo, al avanzar, y sobre todo en el último, en Danza de dragones, aparecen ya muchos más ingredientes fantásticos en la historia, lo que marca un punto de inflexión. No es que empeore, es simplemente que cambia. Aparte, en esta última parte, avanza también el conocimiento de las distintas religiones, a las que anteriormente sólo se hacían referencias vagas.
                Algunos se quejan de que la historia va lenta, que parece que no arranca. A mí no me lo ha parecido así. Yo lo que veo es que la historia tiene su propio ritmo, pero hasta que no acabe las siete partes no se podrá hacer una valoración en conjunto. Hasta el momento, no se me ha hecho aburrida. Creo que es fácil de leer pese a su extensión y bastante entretenida. Hay quienes la comparan con El Señor de los anillos, pero lo que creo es que intenta meterse en ese saco a toda la literatura fantástica que es buena, como si fuera un sucedáneo o un hermano pequeño, pero no tiene nada que ver. Son del mismo género, eso es lo único que tienen en común. Ni es mejor una ni es peor la otra. Son distintas, simple y llanamente.
                Como resumen diré que no es una obra para niños. Algunos adultos incluso pueden que les cause repulsa la brutalidad de algunas situaciones, pero la historia es interesante, compleja, está muy bien tejida y la calidad literaria es más que aceptable.
                Esperemos que el autor no se demore mucho en dar a luz lo que falta de la historia, porque tal y como va hasta ahora, puede acabar de cualquier forma. En cuanto a la serie de televisión de HBO, está bastante conseguida, pero como de costumbre, yo recomiendo leer la historia, que es mucho más compleja que lo que la pantalla presenta, lo cual es lógico. No se puede condensar 900 páginas escritas en 10 horas de imágenes sin perder detalles.

viernes, 25 de mayo de 2012

1Q84, de Haruki Murakami

                Hay que empezar diciendo que es una obra larga (más de novecientas páginas), detalle a tener en cuenta para lectores ocasionales que no pueden dedicar gran cantidad de tiempo a la lectura.
                Si no me equivoco, es la obra más larga del japonés Haruki Murakami. Dividida en tres libros, narra una historia que comparte muchos detalles en común con el resto de sus novelas (al menos las que han pasado por mis manos: Tokio Blues, Kafka en la orilla, Crónica del pájaro que daba cuerda al mundo y After Dark. La última que cito, After Dark, un bodrio nada recomendable, más mala que la carne de cabra). Los elementos comunes de 1Q84 con el resto de sus obras, como decía, son esos personajes con un trasfondo melancólico, seres solitarios que no pueden escapar a su destino, hechos misteriosos, sucesos paranormales. Y todo descrito con un estilo bello, poético, realista.
                Leer a Murakami es como contemplar un paisaje. No es tan importante lo que se ve como lo que se siente, y lo que queda después de leerlo, más allá de la historia, es la sensación de haber disfrutado del momento, de la lectura.
                La historia está focalizada en dos personajes totalmente independientes el uno del otro: uno de ellos es Tengo, un profesor de matemáticas que tiene como afición la escritura. Su historia comienza cuando se le encarga el trabajo de reescribir una novela escrita por una adolescente. El otro personaje es Aomame, una instructora de artes marciales que trabaja como asesina a sueldo. Casi al final de la obra aparece un tercer personaje que tendrá un papel relevante en la investigación de determinados sucesos.
                La historia de los personajes, que va alternando un capítulo para cada uno, en un principio da la sensación de estar leyendo dos novelas independientes, pero llegado el momento, empezarán a aparecer puntos comunes que harán que se vea la relación entre ambas historias.
                1Q84 es una historia rara, como todas las del autor (rara al menos para mi mente occidental), pero no por ello deja de ser buena, ya que dicha rareza es precisamente uno de los ingredientes extra que añade interés a la obra. La historia cuenta con muchos enigmas que poco a poco se irán haciendo cada vez más complicados, y a veces se irán desvelando para volver a ocultarse otra vez, lo que añade esa sensación de querer seguir leyendo para ver qué pasa. En este aspecto, el autor es todo un experto, y es capaz de mantener ese nivel de tensión a lo largo de toda la obra que, como he dicho, es bastante extensa.
                Como punto en contra, desde mi punto de vista hay algunos hechos que se repiten, o que aparecen bastantes veces a lo largo de la obra. Esto sirve para dejar bien explicada la parte de la historia y para no olvidar detalles, pero en algunos momentos da la sensación de estar leyendo lo mismo otra vez. Por otra parte, el hecho de que aparezcan determinados sucesos paranormales, a determinados lectores les puede decepcionar, aunque en esta novela en concreto, se encuentran totalmente integrados en la historia de forma que no llegan a molestar (es un recurso muy fácil el de poner enigmas en una obra y terminar explicándolo con la excusa de que ese mundo no es el mundo real y por tanto no funciona igual, o que todo es un sueño, porque el lector se sentirá engañado por toda la tensión que ha sufrido intentando buscar una explicación lógica). Sin embargo, en esta historia no es tan importante el saber cómo sucede, sino todo lo que hay detrás.
                La trama es lineal, la historia va avanzando sin pausa, intercalando algunos momentos de reflexión y recuerdo del pasado de los personajes (elemento crucial de la historia), y toda la historia confluye en un final que, cocinado a fuego lento, deja un delicioso preparado listo para saborear.
                Para mí es la obra qué más me ha gustado de Murakami después de Tokio Blues, que considero su mejor novela.